Abarth de record

Carlo Abarth tenía un acuerdo con Fiat de modo que cobraba por cada buen resultado deportivo obtenido con sus motores. Por eso no cesaba de imaginar nuevos campos donde obtenerlos.

Con los derivados del 600 (TC, TCR...) y del 850 Coupé (OT, OTR... ) y su pequeño motor elevado a 1.000 cc Abarth dominaba todas las clases reservadas a Turismos de pequeña cilindrada a ambos lados del Atlántico. Y no sólo en circuito: también en rallyes y subidas en cuesta.

De su misma plataforma y mecánica derivaron en los años '50 los primeros Fiat-Abarth Gran Turismo y, posteriormente -con chasis tubulares- rápidos y aerodinámicos Sport-Prototipos. Pero había otra especialidad muy en boga en aquellos años: la obtención de Récords de Velocidad.

En la historia de Abarth pueden encontrarse varios "cazarrécords" en aquellos años, pero el mejor de todos fue el "Monoposto da Récord" de 1960, que logró nueve mejores registros internacionales en Monza.

Para ello, Abarth se alió con Pininfarina, que tenía acceso al Túnel del Viento de la Universidad Politécnica de Turín. Era una fase en la que el carrocero italiano estaba especialmente obsesionado con la aerodinámica, que explotaba en todos sus nuevos modelos, como el "Pininfarina X" presentado en el Salón de Turín de 1960.

Carlo Abarth construyó un ligero chasis tubular con el conductor en posición delantera, justo delante de su motor 1.000 más potente, el "Biálbero": 105 CV a 8.000 rpm. Además contaba con un cambio de cuatro velocidades con desarrollos largos.

Pininfarina vistió todo ello con una carrocería de aluminio larga y fusiforme (que recordaba a los famosos Auto Union "stromlinienwagen" de la pre-guerra), con una carlinga de avión carenando al piloto y con unas dimensiones muy compactas: 4,5 metros de largo por 1,5 de ancho y 1,2 de alto.

Con un coeficiente aerodinámico de sólo 0,20 podría alcanzar las velocidades que le permitiera su escasa potencia. Para ello fue trasladado al circuito de Monza, cerca de Milán, donde aún estaban en servicio las dos grandes curvas peraltadas.

Para pilotar aquel claustrofóbico monoplaza se ofreció el piloto de la marca Mario Poltronieri, que más tarde se haría famoso retransmitiendo durante décadas la Fórmula 1 en la RAI. Por no tener, no disponía ¡ni un volante completo!

Abarth planeó bien el golpe: se trataba de batir récords "raros" y se estar en pista sin averías el mayor tiempo posible.

Delante de inspectores internacionales y con la ayuda de otros pilotos, el "Monoposto" rodó durante 72 horas seguidas, consiguiendo nueves récords mundiales. Entre ellos los de 12, 24, 48 y 72 horas (con medias entre 186 y 203 Km/h), los de 5.000 y 10.000 Km (medias de 199 y 191 km/h) y de 2.000 y 5.000 Millas (201 y 199 Km/h).

Tras este éxito, Fiat, Abarth y Pininfarina lucieron el "Monoposto da Record" en salones y eventos internacionales. Luego quedó en el museo del carrocero, hasta que muchos años después fue adquirido por un buen cliente, Simone Bertolero, que lo conservó tal cual, con sus mismos desconchones y "heridas de guerra" en su colección particular.

Este mismo año el Abarth Monoposto da Record de 1960 ha salido de su encierro y se ha presentado al Concurso de Elegancia de Villa d'Este, logrando el Trofeo FIVA al automóvil de la post-guerra mejor conservado. Todo un galardón.

Por ello, la familia Bertolero lo lleva también al célebre Concurso norteamericano de Pebble Beach (California), donde también participará con ambición de llevarse algún premio.

Foto e Info Auto 10