Fangio a 60 años

Hoy Reims luce abandonado pero hace 60 años fue testigo de un momento histórico. 

En 1958 Fangio estaba compitiendo con una Maserati desactualizada. 10 años antes y en el mismo circuito había debutado en Europa casi por casualidad. Habia una vacante y lo invitaron a correr cuando estaba de visita con Oscar Galvez en aquella gira de 1948 “para aprender sobre el automovilismo Europeo”. Habían pasado 10 años, y estaba en el mismo lugar. 

TEXTO Y FOTO Leo Marino


Alguna vez el Flaco Traverso comentó sobre ese instante único en el que un piloto decide abandonar el automovilismo deportivo.  “He visto pilotos caminando a la largada y pegar la vuelta “.  Al mismo Flaco Traverso  le pasó mientras se ponía el buzo en el motorhome de la carrera de Olavarría.¿ Pero que le pasó a Fangio?.


En plena recta, se hizo una pregunta que lo estremeció. “¿Qué carajo estoy haciendo?”. Mejor que lo cuente el propio Fangio.  


“No fue la trágica muerte de Luigi Musso, como muchos creyeron, lo que motivó mi decisión. El accidente de Musso ocurrió delante mío y recién me enteré de su muerte, cuando fui al hospital. Yo había convenido con la dirigencia de Maserati, correr algunas carreras ese año, hasta ver qué ocurría con el modelo que estaba siendo aligerado para hacer frente a los livianos coches ingleses. 

Esa posibilidad la daba el Reglamento de la F1, que erróneamente no fijaba un peso mínimo para los autos.... y entonces los agujereaban por todos lados, para sacarle peso, en una operación por demás peligrosa. 

Es lo que hicieron en nuestros autos que tenían 200 Kg más que los ingleses. 

Hacía varios meses que no me subía a la Maserati y en los ensayos compruebo que no se tiene bien. 

Llego a boxes y le pregunto a Guerino Bertochi, que es lo que sucede: - Son los amortiguadores! -me dice- - Y por qué no los cambiamos por los del año pasado? -pregunto- - No, es que esta empresa paga... Son holandeses. 

Me di cuenta que todo estaba cambiando. 

Desde 1956 hasta yo tenía un apoderado, discutiendo contratos, publicidad, dinero. 

Me pareció que las carreras no tenían el sabor de cuando comencé a correr en Europa. Cuando metía mano en los motores y llevaba los autos a los circuitos en el camión, sin pensar en el dinero, solo en correr y ganar. Me estaba dando cuenta que las carreras se estaban transformado en una obligación para mi... 

En clasificación no pude hacer nada y quedé en tercera fila con el octavo registro y a mas de dos segundos de Hawthorn. 

Tuve que avanzar de atrás y fui adelantando, cuando en la novena vuelta veo como Musso me pasa y se aparea a otro auto en la curva de Muizón. 

Al finalizar la curva toca un borde externo y el auto se despista. 

Mejoré mi posición porque algunos autos se rompieron y porque pude superar a otros. 

Pasé al segundo lugar detrás de Hawthorn cuando un poco mas adelante se rompe el pedal de embrague. 

Estaba todo agujereado para sacar peso. 

Enfurecido fui a los boxes y lo tiré a los pies de Bertochi. Quería abandonar. Pero él me pidió que continuara... 

Hice el resto de la carrera sin embrague, cambiando de oído. 

Me parecía una falta de respeto al público correr de esa manera, sin que ellos supieran que estaba ocurriendo en mi auto. 

En las largas rectas de Reims comencé a pensar. 

Llevaba 10 años corriendo en Europa, había ganado 5 campeonatos, mis padres estaban muy viejos ya y su médico, me había dicho que a lo mejor por una cuestión de orgullo, algún día al volver no los encontraría. 

Yo creo en el destino y este año pasaron cosas que me parecieron una advertencia. 

La salida de pista en los 1000 Kilómetros de Buenos Aires... el secuestro en Cuba... lo de Indianápolis...lo de junio en Monza y ahora esto. 

Me parecía que estaba forzando el destino. 

Era el Campeón del Mundo y sentía la obligación de hacer las vueltas mas rápidas. 

Tenía 47 años y pensé si tenía sentido lo que estaba haciendo. Y tomé la decisión...mientras corría....

Terminé cuarto y anuncié mi retiro. 

Tuve que irme a una playa de estacionamiento para evitar la gente y a los periodistas. 

Las presiones cuando uno corre son muy grandes y los intereses también. 

Pero ya lo había decidido y nunca mas volví a correr una carrera.