Kubica vuelve a un F1

l 6 de febrero de 2011, el mundo de la Fórmula 1 contuvo el aliento por primera vez en el que sería un lustro que recordó a los aficionados que los deportes del motor son muy peligrosos, incluso para los pilotos del Gran Circo. Robert Kubica se salía de pista en el rally Ronde di Andora al volante de su Fabia S2000, con tan mala suerte que se afectaba la mano derecha. Fue el preludio al accidente de Michael Schumacher en 2013 o de la muerte de Jules Bianchi. Fue la primera vez que la generación más joven que se aficionó a la Fórmula 1 se dio cuenta de que los gladiadores también sangran.

Aquel día se truncó la carrera de uno de los pilotos más prometedores de la historia reciente del automovilismo. Nunca volvió a ser el mismo, por mucho que intentara desfogarse con los rallies o incluso ganara el título de WRC2. Siempre miró desde la barrera las carreras, se mantenía en contacto con sus viejos amigos del paddock (Fernando Alonso entre ellos) o con sus ex compañeros en Renault. Pero no era suficiente, evidentemente.


Por eso se explica su sonrisa este martes. Cheste, un circuito en el que ya había rodado, fue el elegido por Renault para darle esta pequeña satisfacción. Pilotó el Lotus E2 que debería haber llevado en 2012, pero con los colores de la actual Renault, y se desquitó a lo grande. Fueron 115 vueltas en las que Kubica demostró un buen rendimiento, sin presión pero también sin datos fiables que sirvan para determinar hasta qué punto está a la altura de lo que sus fans, que aún los tiene en la F1, esperan.

Fuente Sportyou