La pasion

Sucedió un 28 de enero. Era domingo. Pasó en 1938, hace 80 años y en Frankfurt.

Ese día era la fecha anual en donde las dos marcas principales de Alemania, Mercedes Benz y AutoUnion intentaban batir el record de velocidad en ruta.

Antes del Show del Automóvil de Berlín. Auto Union sabía que no podía dejar pasar esta oportunidad de publicidad que tenía Mercedes y prepararon uno de sus vehículos.


Temprano, Alfred Neubauer se presentaba en el aeropuerto de Frankfurt para conocer de primera mano como venía el pronóstico del tiempo.

Había una ventana de unas pocas horas donde las ráfagas de viento de ese día claro y muy frío permitirían a los autos lanzarse a velocidades superiores a los 400 km/h.

El primero fue para Rudolph Caracciola con su Mercedes Benz, y al terminarlo pidió eliminar la carlinga de la cabina.

En el segundo intento, marcó un registro de 432 km/h, jamas superado, record actualmente vigente para un auto en ruta abierta.


Años después, en su libro autobiográfico declararía:


“Las juntas del concreto se sienten como golpes a la cara, produciendo su correspondiente resonancia. Cuando aceleras más, el ruido desaparece. Al pasar debajo de los puentes, sientes como un golpe en el pecho, ya que el vehículo está empujando el aire hacia afuera y este queda atrapado dentro del puente. Cuando tu pasas un puente, por una milésima de segundo el sonido del motor se desaparece completamente y regresa como un trueno cuando emerges de el”


“No tenía nervios” señalaba. “La vía parecía ser una estrecha línea blanca, los puentes un pequeño agujero negro. Era solo cuestión de pasar con el vehículo por ellos…”


“Es mi turno” dijo Benard Rosemeyer minutos después del record de Caracciola y a pesar de ser alertado por éste de las fuertes ráfagas que a poco estuvieron de hacerle perder el control.


Es inimaginable la presión que podrían sentir estos dos hombres en esos momentos previos. 

Con autos que la fabricas construían especialmente para una jornada donde la carrera duraba apenas minutos. 

¿Tenían realmente el derecho a negarse a participar?. 

Tenían claro que podían perder la vida en solo un instante a partir del momento de acelerar al máximo.


En un primer trayecto, se le cronometra a 430 Km/h. Aunque confiesa que en la garganta del puente Mörfelden casi pierde el control del auto, saldrá de inmediato para completar la marca en sentido contrario. La velocidad máxima teórica de su recordwagen de casi 550 HP, en función del desarrollo de la transmisión y del régimen máximo alcanzable, era de 456 Km/h, y Bernd quería el record.

En el kilómetro 7,6 empieza el cronometraje. Los vigías, con teléfonos de campaña, avisan de que por el kilómetro 8,6 ha pasado sin novedad; pero en el 9,2 el anuncio es: “¡El coche ha volcado!” Eran las 11:47 h y su velocidad rozaba los 440 km/h.


Nota y foto de Leo Marino. (primera parte)