Pechito en la E

No esta conforme.

El balance creo que es positivo, el debut en Hong Kong, con un tercer puesto en la clasificación, fue casi inesperado para muchos ¡¡¡inclusive para mí!!!! (risas), por ahí tal vez nos puso en una condición para la que no estábamos listos; el décimo puesto en Marruecos –donde sumé un punto- nos puso, quizá, en una medida más justa y realista. Demostré que estoy competitivo.

¿Cuánto demandará la adaptación definitiva a la categoría y a tu auto?

Es difícil saber bien en qué punto estoy, esto es algo muy diferente y hoy por hoy todavía no me siento al 100% de lo que puedo dar como piloto arriba del auto. Me encuentro bastante limitado por todos los procesos y en la forma de conducir un auto que tiene la categoría… es realmente muy distinto y no sólo por el hecho que sea eléctrico. La gente cree que la diferencia es esa… pero no es todo: se trata de un auto de carreras en muchos sentidos como muchos otros, pero con un motor que ofrece mucho torque de manera instantánea y que no se escucha, nada. Sentís un zumbido, de mayor a menor, como que se apaga y se vuelve a encender. No hay ruido de motor, no hay rugido. La última vez que subí a un monoplaza fue hace diez años y esto es muy distinto.

Lo más difícil es administrar la energía de las baterías, tratar ir lo más rápido posible, pero cuidando de ser también muy eficiente, al punto de, muchas veces y por un tiempo determinado, tener que “levantar” el acelerador para ahorrar la energía disponible. Insisto con la mirada positiva: la gente está acostumbrada a verme pelear siempre por la punta; pero para mí, en este camino de aprendizaje, Marruecos fue un buen resultado: culminé mi primera carrera completa y sumé para el campeonato. Adquirí mucha experiencia.