ALDO CALDARELLA

Los hermanos Aldo y Benedicto Caldarella son bien conocidos en el ambiente tuerca, tanto de las motos como del automovilismo.

Benedicto “chiche” Caldarella, fue sin duda alguna de lo mejor que dio el motociclismo argentino y logro competir y ganar en el Viejo Mundo. También fue integrante junto a Reutemann del equipo del ACA en Formula 2 Internacional.

Chiche era y es, un piloto prolijito…no muy veloz, pero siempre impecable, si hablamos de autos que es lo que yo pude ver y vivir corriendo a su lado.

Aldo su hermano, es y era otra cosa. Lo bautizaron ‘El Búfalo” y creo que es perfecto para definir su actitud en la pista. Un tipo frontal como pocos, divertido como muy pocos y de enorme experiencia como piloto y mecánico.

Polémico, peleador y conocedor de cada detalle de su auto, un rival de esos que es lindo correrles y de los que uno aprende cuando van adelante y mucho más si lo ves por el espejo durante 20 vueltas…

Es gordo, de una fuerza enorme igual que sus manos, capaz y lo vi con mis ojos, de abrir un sincronizado de caja de un Fiat 128, con dos dedos. Un Búfalo.

Aldo tiene mil historias divertidas y otras que crearon muchas peleas en el Turismo Nacional, voy a tratar de recordar de unas y otras para que Ud. pueda comprender más a mi amigo El Búfalo Caldarella.

Estamos en 1975, el autódromo Oscar Cabalen de Alta Gracia Córdoba, es el día de la inauguración del circuito corto, el que pasa justo por detrás de los boxes y que era distinto al trazado que se usa hoy. Aldo con su 128, Eduardo Márquez, con un 128 que, para muchos, era demasiado liviano…Márquez tenía una pelea permanente con Aldo, roces y autazos en cada carrera entre dos pilotos que eran rápidos y muy aguerridos, Aldo y Eduardo Márquez no se querían ni ver y creo que continúan en eso todavía. En la largada, un auto se para, Aldo lo esquiva tirándose a la derecha y Márquez, que venía atrás, se ve apretado contra el paredón de boxes y su auto golpea la pared hasta detenerse. Para muchos, Márquez incluido, todo ese lio lo provoco El Búfalo Caldarella, que obviamente también golpeo su auto, pero pudo seguir unas vueltas. Cuando entro a boxes…Márquez lo esperaba con la palanca de un criquet de esos de cuatro ruedas y se la incrusto en el parabrisas. Lo suspendieron de por vida.

Como soy amigo de ambos, puedo decir que Aldo no tenía nada que ver. No tenía otra opción que esquivar al auto detenido, cosa que jamás vio ni reconoció Márquez. Lo digo con conocimiento porque yo largue al lado del auto que se quedó parado (creo que era Zampa) y vi todo por mi espejo y no lo olvido porque pude ganar esa carrera que, es la primera en la historia de ese circuito corto del Cabalen.

 Hasta aquí puedo recordar estas historias, pero Aldo es muy divertido, cuando se ponía a contar chistes imitando a los gallegos o tanos, eran horas de risas sin parar, y un día me conto que, en una carrera de kart, venia de atrás pasando autos y cada uno que pasaba, se paraba… “El búfalo” cuando alcanzaba a uno, con su manito enorme, se estiraba y le desconectaba la bujía, crease o no. Lo mismo hizo una vez en una carrera de ciclomotores a la que fue invitado, a cada uno que alcanzaba, lo agarraba de las luces de giro traseras y…lo pasaba para atrás. Esto, contado por el mismo Aldo, gesticulando y a las carcajadas son cosas inolvidables. Aldo es capaz de ayudarte horas enteras a terminar tu auto, es de los que, si te dicen, “estoy” no te falla. Muy prolijo con su trabajo, los autos armados por él, son impecables, de un paragolpes al otro, no habrá nada suelto o puesto al azar.

Una vez, en el Zonda de San Juan, mirábamos juntos la serie anterior a la que íbamos a disputar nosotros. Aldo, me explicaba que, en la horquilla de la última curva, antes de la recta (circuito actual), si el que viene adelante, toca el freno en la mitad de la curva y vuelve acelerar inmediatamente, el de atrás tiene que frenar y…pierde unos metros mientras al reaccionar

¡Se largó la serie, y pique delante de Aldo, no sé cómo íbamos, pero sí que yo iba delante de Aldo, al llegar a la horquilla Aldo venia pegado a mi auto, lo miro por el espejo y le “toco” los frenos en el medio, no tuvo otra opción que frenar y allí, tal como me había enseñado, le saque unos 20 metros!!!

Ni les cuento la calentura del piloto Garef Marelli, era lo de menos ganar o salir cuarto, lo bueno y divertido era ganarle a Aldo. Vino caliente y abriendo los brazos y sus manazas dijo una frase que aun retumba en mis oídos “A MI NO HIJO DE P…YO TE EXPLIQUE ESO, A MI NO…repetía Aldo. Somos muy amigos y aunque no nos vemos, el gordo esta siempre entre los tipos que más respete y me costó ganarle alguna carrera, son más las que el terminó adelante mío. Dentro del ambiente de las carreras, hay un código entre los pilotos, se sabe muy bien a quien tocar y a quien no hacerlo, Aldo y yo teníamos ese código y jamás tuve una discusión, ganaba o perdía, pero con una sonrisa cómplice, comprendíamos alguna actitud. Es hoy un apasionado de los autos de radiocontrol y allí también hace muchos años, competimos, no llegue ni siquiera a estar cerca de su auto para poder pegarle un buen autazo, y reírnos otra vez.