Cordo Miranda

¿Qué significa, desde lo personal, retornar al Grupo después de esta pausa?


Después de una primera etapa de 20 años en PSA, tuve un intervalo de cuatro años… y ahora siento que volví a casa. Creo que no podía ser de otra manera: veinte años es mucho tiempo y Groupe PSA se caracteriza por favorecer mucho el desarrollo profesional y humano de las personas. Es un lugar contenedor a nivel de la formación, de las propuestas de cambio de puestos para que cada uno vaya enfocando el negocio desde distintos puntos de vista. Hay una calidad de relacionamiento humano muy alta, por eso los vínculos entre las personas son de gran calidad y es un ambiente donde uno se quiere quedar. Es estimulante compartir un espacio que permite desarrollarte como profesional… pero donde también uno se siente gratificado como persona. Por eso digo que es como volver a casa.


¿En ese lapso fuera del Grupo, qué cosas se sumaron al know how profesional?


Mucho. Dejé la empresa durante cuatro años para poder aprender de otras industrias, de otros escenarios… Había una necesidad de explorar y casi a propósito, en este tiempo no participé de la industria automotriz, sino que fui a aprender otras cosas que deliberadamente buscaba.


Ahora, me planteé la posibilidad del regreso por el gran reto que significa tomar la dirección de las tres marcas en nuestro país. Es una gran oportunidad y un desafío enorme para mí.


Si hubiera que buscar un argumento, un factor para rubricar este retorno, ¿cuál elegiría?


Groupe PSA tiene una característica única, espectacular, que es tener en su portafolio tres grandes marcas, con personalidades y estilos muy diferentes y -que en el tiempo- tienen que ir diferenciándose cada vez más. Desde la manera en que se aborda al cliente, hasta la comercialización. Eso para un profesional del sector es un reto súper atractivo. Tener ese rol, ahora, fue el factor decisivo para regresar.


¿Qué mirada tiene de la coyuntura actual?


La industria automotriz en Argentina, en este 2018, vive una situación muy particular porque estamos frente a un año a dos velocidades, muy claramente diferenciadas. Hasta fines de abril mostró cifras de volúmenes de ventas excepcionales que, si uno las proyectaba, estaban indicando el mejor año de la historia de venta de autos en Argentina. Luego ocurrieron algunas circunstancias macroeconómicas en nuestro país -por todos conocidas- que generaron en mayo, junio y julio una desaceleración de este ritmo de ventas que traía el mercado. Suelo criticar a quienes dicen "ahora no se vende nada", ya que no es verdad; se vendían 80.000 unidades por mes en el mercado y ahora se venden 65.000. Eso está lejos de ser "nada", es mucho. Es verdad que a un ritmo menor del que traíamos, pero hay mercado.


¿Lo sorprendió este cambio de velocidad?


Nosotros, como empresarios -salvo que uno represente asociaciones o cámaras- no tenemos la responsabilidad de sentarnos a opinar sobre la realidad, lo que está bien o lo que está mal. La realidad es un dato para nosotros al que tenemos que responder, y nuestro rol es responder de la manera más eficaz posible para que los consumidores puedan seguir comprando nuestros productos y nuestros servicios. Seguir brindándoles la satisfacción que merecen, para seguir haciendo nuestra empresa viable, seguir empleando toda la gente que empleamos y seguir invirtiendo para nuestra sustentabilidad futura.


¿Qué herramientas o alternativas se plantean ante este escenario?


A eso le dedicamos nuestro tiempo, a analizar el contexto y preguntarnos qué hace falta hoy para que las personas sigan comprando autos. ¿Ahora hace falta una financiación? ¿Hace falta una tasa de interés más acomodada que la tasa del mercado para que la gente se anime? ¿Hace falta tener mucha disponibilidad de stock y colores porque a la gente no le gusta cuando no se lo puede llevar rápido? ¿Hace falta que el precio esté acomodado para cada operación, para cada circunstancia, que se pueda dar un usado en parte de pago o alguna circunstancia así? Somos muy "pro negocios", estamos para vender autos y nos acomodamos a todas las circunstancias del contexto.


¿Cómo se reacciona ante este “nuevo” mercado?


En un contexto donde las ventas se desaceleran y hay cierta incertidumbre, lo mejor es trabajar en dos planos: un plano cortísimo, y ahí nosotros estamos viendo que la incertidumbre del consumidor se quiebra favorablemente con propuestas comerciales, entonces ofrecemos préstamos de 0% de interés a 12 meses o 9,9% de interés a 24 meses, con montos muy importantes: hoy prestamos 300.000 pesos desde nuestro banco, y eso es la mitad en promedio de lo que sale un vehículo, o sea que con tasas de mercado que están al 40% es posible comprar un Peugeot, un Citroën o un DS financiando la mitad de su valor con tasas que no llegan al 10%, eso es lo que hacemos en el corto plazo, también tenemos una mirada atenta sobre los precios.


¿Le preocupa la evolución y el impacto de los precios ante el salto de las variables cambiarias?


Es verdad que cuando hay devaluaciones de la moneda la industria automotriz tiene un componente de moneda extranjera importante, como toda la industria automotriz en el mundo, porque son muy globales, entonces los precios se corrigen y suben, pero tenemos una mirada atenta a eso, según qué vehículo en cada segmento, aplicando bonificaciones para acercarle el producto a la gente. Y lo comunicamos para que la gente se entere, para que vayan a las concesionarias o nos contacte por Internet, que también estamos atentos a responder las inquietudes. Entonces nos acomodamos al corto plazo.