VIVIR JUGANDO

Dale, te corro!


Asi podría yo empezar esta historia: “Dale…te corro".

Pero no es mi historia, aunque claro, algo parecido hicimos todos los que nos creemos o somos tuercas, ¿no?

Hace unos 80 años atrás, un señor llamado Mario Farinoli de Rafaela, apasionado de los autos, comenzó a construir, coleccionar y correr con sus propios autos. Sin duda alguna, Don Farinoli debe ser uno de los constructores de autos mas prolíficos del país.


Hoy, a sus más de 80 años, sigue construyendo, y cada tanto los hace volar por las pistas, calles o salones...

Hace unos años, estaba yo apoyado en el paredón de boxes de Rafaela, mirando a los chicos de Desafío Eco. De pronto un auto en contramano pasó volando bajito por la calle de boxes y se detuvo lejos mío. Atrás de ese bólido, venía sonriendo canchero un señor mayor que me miraba con cara de, "No lo podes creer, ¿no?”.

Llegó hasta mí, me saludó con ese afecto que solo una persona educada logra transmitir, mezcla de paternidad y pasión, de complicidad y orgullo. Nunca me olvidé de ese instante.

Abrió una prolija caja de madera y allí aparecieron 28 autitos hechos por sus propias manos en escala parecida (qué importa) a 1/43.

“Vio cómo va, Don Rubén...”, expresó con legítimo orgullo. 

Varias veces volví a Rafaela y cada vez que voy, allí aparece Don Farinoli, con su sonrisa, su caja y otros 28 autitos nuevos, de madera o recién colados en aluminio y pulidos por sus manos. Allí está cada vez contándome cómo trabaja la suspensión que él le inventó hace varias décadas y que sigue llevándolos derecho y rápido.

Y apareció una vez más, en plena conferencia de Seguridad Vial que yo estaba dando. Se agachó y empujó con fuerza al Halcón de TC que acababa de terminar y… vino a regalármelo.

Cada vez que voy a Rafaela pregunto por él. Cada vez que voy, él pregunta por dónde voy a estar para venir con sus autos.

Tenemos un convenio: él me pide que le firme uno como condición para regalarme otro, y yo le pido que sea firmado por Farinoli. Tengo 5 bólidos de aluminio del team Farinoli.

Esta vez, con más tiempo, me contó que Oreste Berta corría con ellos con los autitos, en la pista de tierra peraltada que imitaba al Gran Ovalo de Rafaela. El juego era lograr que tu auto dé una vuelta complete sin salirse… El primero que lo logró, después hizo algo más en automovilismo desde su Fortaleza en Alta Gracia, Oreste. También les juntó la cabeza con un auto que casi llega a los 100m de largo. “Le había puesto un volante/motor en el eje trasero y nos mató…”, recuerda mi amigo Farinoli

Hay mil historias, la pasión que nos une a cada uno de nosotros es la misma que da motivo a este reconocimiento, al joven y querido Don Farinoli.

Si pasás por Rafaela, preguntá por él. Te va a encantar conocerlo.