Una "tiradita" en morón

Allá por 1921, la empresa FIAT había presentado un poderoso vehículo de ocho cilindros en línea y 3000 cc para participar en el Gran Premio de Italia, con un equipo oficial de tres pilotos integrado por Felice Nazzarro, Salamano y Pietro Bordino. Precisamente fue este último quien se adjudicó la competencia, nada menos que en el velocísimo autódromo de Monza. 

Cuatro años más tarde, en 1925, Pietro Bordino decidió viajar a nuestro país para hacer una exhibición con aquel auto que, técnicamente, era reconocido como un verdadero prodigio. Sin embargo, y debido a un cambio en el reglamento internacional que había impuesto un tope máximo de 2000 cc para los motores de este tipo de autos de carrera, el FIAT recibió un impulsor de estas características, al cual se le había agregado un compresor del tipo volumétrico. Con esto se aseguró una potencia similar a la inicial, pese a la disminución de 1000 cc en su cilindrada. 

Bordino llegó a Buenos Aires y rápidamente se dio cuenta de que tendría grandes dificultades para realizar la demostración. Al no haber caminos suficientemente lisos y extensos donde el FIAT pudiese desarrollar toda su velocidad, Pietro y los miembros de su equipo recorrieron gran parte de la provincia durante casi quince días. Finalmente, y tras largas jornadas de búsqueda, decidieron realizar la prueba sobre una recta algo irregular, asfaltada con macadam, que unía las localidades de Morón con Bella Vista, en la zona oeste de Buenos Aires.

El Automóvil Club Argentino se encargó de registrar los tiempos de manera oficial, lo que de alguna manera realzaba la importancia de la “tirada”. Previamente a la prueba se había hablado de velocidades superiores a los 200 km/h, lo que, en 1925, era una verdadera locura. Sin embargo, el enorme FIAT quedó cerca de esa cifra y registró 192 km/h para el kilómetro lanzado. Así, el auto se convirtió rápidamente en el centro de atracción de diversos preparadores y mecánicos del ambiente motor local.

Luego de la prueba, el vehículo fue exhibido durante treinta días en la zona céntrica de Buenos Aires. Durante algún tiempo circuló la versión de que el FIAT se había quedado en el país luego de ser adquirido por un reconocido piloto, y que Bordino se había llevado otro auto -un viejo Ford T- para no levantar suspicacias…

Sesenta días más tarde, Pietro Bordino y su FIAT arribaban a su Italia natal.