A fondo por el techo

Fue en 1916 cuando se comenzaron las obras del edificio que albergó durante casi setenta años la factoría de Fiat. Situado en Lingotto, su construcción tardó siete años en llevarse a cabo. Giacomo Matte-Trucco fue el arquitecto encargado de darle forma. Desde que se inauguró la producción en 1923, se alzó como uno de los emblemas de Turín. De sus paredes salió, por ejemplo, el famoso Fiat Topolino de 1936.

Un edificio de cuatro plantes y casi medio kilómetro de largo fue el comienzo de todo. Se consideró como la fábrica de coches más grande del mundo en su época. Pero lo más destacado de todo se encontraba en su azotea; un tesoro para aquellos amantes de la velocidad. Y es que sobre la fábrica de Lingotto se construyó un circuito de pruebas; una obra arquitectónica única en el mundo.

Fábrica Lingotto Fiat

Allí, en el tejado, existía una pista de veinticuatro metros de ancho con 2,4 kilómetros de trazado. Dos grandes curvas peraltadas servían de límite a este circuito ovalado. En él se probaron todos los prototipos y modelos que se fabricaban. Todos los Fiat de la época rodaban allí por primera vez. Incluso los trabajadores en sus ratos libres llegaron a organizar competiciones.

¿Y cómo los subían hasta el tejado? Muy sencillo: dentro de la fábrica se creó una rampa en espiral que permitía que las plantas se fueran comunicando. Así, sin ascensor ninguno, el coche comenzaba a ser producido en la planta baja del edificio y se terminaba su montaje en el tejado. Una cadena de montaje no solo en vertical, también en horizontal.

Fábrica Lingotto Fiat

Si existe una película de coches emblemática esa es The Italian Job (1969). La cinta, obra del director Peter Collinson, se convirtió en un emblema gracias a los Mini Cooper que sus protagonistas conducían. Y una de sus escenas más espectaculares, esa en la que se huye de la policía a toda velocidad, se rodó precisamente en la azotea del edificio.

Así, en la fábrica de Fiat en Lingotto fue donde comenzó a fraguarse la historia de este emblema tricolor. Y, por supuesto, donde se asentó a lo largo de los años. En ella se llegaron a producir hasta ochenta modelos de coches diferentes hasta el año 1982. Ahí fue cuando se decidió echar el cierre a la factoría.

Fábrica Lingotto Fiat

Tras echar el candado, la fábrica de Lingotto sufrió una transformación radical. A pesar de que se mantuvo gran parte de su estructura, se variaron muchos elementos para adaptarla a su cometido principal. Así, ahora mismo en ella se encuentra alojado un hotel de cuatro estrellas (el NH Torino Lingotto Congress), un centro comercial y diversas oficinas.

Desde 2002 es también sede de la Pinacoteca Giovanni e Marella Agnelli. Así, la antigua fábrica de Fiat tiene en su seno obras de grandes como Canaletto, Matisse, Picasso o Renoir. Y su circuito de carreras en el tejado está abierto al público. Un lugar que bien se merece una visita si, por cosas de la vida, tienes planeado próximamente un viaje a Turín.

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