TREZOR de RENAULT

Para moverse, el Renault Trezor recurre a un motor eléctrico que envía 350 CV y 380 Nm directo a las ruedas traseras. Es alimentado por un par de baterías, cada una con su propio sistema de enfriamiento, optimizado por una toma de aire de geometría variable, instalada en el capó. Con el acelerador a fondo, el prototipo se catapulta de 0 a 100 km/h en menos de cuatro segundos.


Cuando hablamos de deportivos eléctricos, Renault sabe lo que hace. Ha ganado dos veces el título de equipos de la Fórmula E, por lo que buena parte de la tecnología del Trezor tiene sus orígenes en un circuito de carreras, como la recuperación de energía a través del frenado, mediante el sistema Rechargeable Energy Storage System (RESS).


Naturalmente, la aerodinámica y la distribución de peso es un factor fundamental. El Renault Trezor adopta una arquitectura en la que la célula central, el monocasco y el portón de acceso están fabricados en fibra de carbono, mientras que los marcos del chasis tubular en acero. De esta manera, y a pesar de lo que implica cargar con sus baterías, el Trezor pesa sólo 1.600 kg.


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