TULIO EL MAS GRANDE

"Lo más importante en la historia de la Tulieta GT es haber estado en aquel Salón de París, ocupando el lugar en el stand que era para Lotus, que no llegó con la terminación de su auto", reconoce hoy el creador argentino de 78 años.

En el tiempo que transcurrió desde dicha cita francesa, a la cual se trasladó en un Hércules de la Fuerza Aérea Argentina (el mismo que volvió con los autos y con varios premios, entre ellos al mejor diseño), el constructor radicado en Balcarce desde 1986 -antes poseía su taller en el barrio porteño de Chacarita-, siguió con sus creaciones. "Llevo 53 años construyendo autos. Gané en todas las categorías en las que competí. Tulio Crespi S.A. es la fábrica que más autos de carreras hizo en el mundo. Mis autos corrieron más de 230 mil carreras", relata el porteño.

La producción de la Tulieta GT comprendió 45 ejemplares. La protagonista de la historia, que fue hallada en Río Gallegos, Santa Cruz, es una de las primeras que se hicieron, según el propio autor. Mecánicamente, está original. "Lo que hice fue colocarle al chasis del Renault 4L la carrocería que produje. El motor era el del Renault 12 (cuatro cilindros en línea de 1300 cc). Por eso, cuando volví de París, me citaron de Renault. La Tulieta iba a ser el Renault 12 Alpine 2", rememora Crespi.

¿Qué es lo más difícil de la restauración? "Todo depende de cómo se encuentre el auto. Pero es importante que todos los elementos existan, porque entonces no hay que fabricarlos. Lo que está mal se reemplaza por algo nuevo. Esta Tulieta tiene las primeras llantas de aleación de aluminio que se fundieron en el país, con un diseño que hice yo".


Cuando la Tulieta irrumpió en el mercado en la década de 1970, los autos convertibles no eran habituales. Por eso, para ponerle el parabrisas, Crespi debió utilizar el ingenio una vez más. Es que no existían vidrios tan inclinados, dado que eran todos rectos. ¿Fabricarlo? Una locura.

"Usé la luneta del Dodge Polara, porque tenía la inclinación justa. Los autos de ahora tienen el parabrisas más inclinado, pero en esa época era una barbaridad. Lo mismo que los faros; se usaban los que había, pero la Tulieta fue el primer auto en el que se levantaban los faros completos".


Además de la Tulieta GT, otro modelo que estuvo en el Salón de París de 1975 fue la Tulia. Tras cuatro décadas, luego de la restauración de la primera, ahora llega el turno de la reconstrucción de ésta. "Esta pieza fue hecha hace 43 años y dejada dentro de la matriz -afirma Crespi-; decidí sacarla y hacerla nuevamente, claro que aplicando nuevas tecnologías". El chasis será con piso plano, efecto suelo, con suspensión independiente y freno a disco en las cuatro ruedas. Muchos elementos de la carrocería serán fabricados en carbono y kevlar para que reúna las medidas de seguridad correspondientes. No está decidido qué motor llevará, una de las opciones es un Torino 7 bancadas. Nostalgia pura. .

Fuente La Nacion